Souvenir, souvenir

Ya de regreso y recuperada, me coloco nuevamente al frente del blog con mucha más energía.

A veces el stress juega malas pasadas, pero hay cosas que a uno lo hacen feliz y para mi viajar es una de ellas y comprar recuerdos otra.

Cuando viajamos siempre compramos algo, pero cuando tratamos de tener un recuerdo más tangible de ese viaje se hace imprescindible traer aunque más no sea un souvenir para uno, para regalar, para mostrar, para que lo “vean” en la casa.  Es como el equivalente a esas viejas etiquetas autoadhesivas que iban en las valijas y daban testimonio de lo mucho o poco que uno había visitado.

Todos hemos traído alguna vez imanes, lapiceras, llaveros y cuanta baratija (o muchas veces no tan baratija) nos haga recordar el lugar donde estuvimos y así es como en el caso de los imanes éstos permanecen por décadas adheridos a la heladera y acumulamos tantos, que a veces deseamos  revolearlos por los aires.

La “fiebre del souvenir” fue mutando luego de varios viajes cuando me propuse darme gustos no solo para mi y mi familia sino también, ¿por qué no?, para regalar a amigos.  Es cierto que muchos siguen esperando el imán pero como contra propuesta estos souvenirs tienen otro sabor.

A mi marido y a mi nos gusta cocinar y de cada lugar al que viajamos nos traemos una pequeña “chuchería” que, si es comestible cuando se acaba,  nos deja por lo menos un lindo frasco o lata que luego seguimos usando.

Comenzamos a visitar bazares gastronómicos en París y la primera compra fue un pimentero Peugeot.  Aún hoy me arrepiento de no haberme comprado el salero, realmente no se qué estaba pensando.  Está claro que si por mi fuera me traería una cesta de picnic de las que ya escribiré, pero mi marido fue terminante luego de un viaje a Brasil (nuestras primeras vacaciones juntos) en el que cargó durante todo el viaje una olla de barro para hacer Muqueca.  Nunca Más – me dijo-.

Así es que me compré unos hermosos frasquitos para condimentos y por menos de lo que me costaba un imán!  Pero la colección no se queda ahí, frascos, condimentos, saleros, sal marina de cualquier mar que aparezca, mezcla para condimentar souvlakis, canela, miel, chiles, lo que venga.

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Hasta me traje unos posa huevos por 1 euro y poco pensando en usarlos como salero y pimentero para echar con los dedos…  Delirios míos! pero que los veo y me acuerdo hasta de si hacía calor o no el día que los compré, se los puedo asegurar con certeza.  Obviamente ni los usé porque todavía tienen el precio debajo!  Yo, igual estoy feliz de tenerlos.

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La colección de souvenires se ha hecho cada vez más grande, tal vez porque mi marido colecciona cuchillos y navajas, muchos de ellos también me compro para cocinar, como uno para cortar queso, o pescado, o para limpiar hongos y otros implementos más inútiles como es el caso de un triturador de ajos con rueditas (que es imposible lavar) o un aparato para insertar en un limón y rociar su jugo!   Si, ya se, cosas perfectamente inútiles, pero que perdurarán en el cajón por años y tal vez alguien herede y los tire a la basura.

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También pensando en regalos para los amigos comenzamos a traer otras cosas.  Para ellos y para nosotros también. Y es así como nuestra colección de tés e infusiones se puebla con cada viaje y muchos son bastante apreciados por amigos.

Igual mi locura llega a tal extremo que más necesario que un perfume es traerme un aceite de oliva, porque luego de la lata … Hago una maceta!!! (y así la sigo teniendo)

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En el sector comestible: chocolates, licores, vinos, miel, especies varias, llenan mis estantes, pero nada como un buen turrón rompe dientes que es tan efímero como un té, pero llena el alma y la barriga!

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Creo que no soy la única que trae éstas y otras cosas (de las que ya les contaré) pero a veces fantaseo cuando pasan la valija por el scanner lo que deben pensar los que la ven.

En un viaje traíamos quesos de Francia, de Holanda, jamón de España, bulbos y semillas de plantas, navajas para regalar, cuchillos… Creo que lo único que me da ventaja es volver por la mañana bien temprano, porque siempre tiemblo pensando que me van a confiscar algo.

Pero todo no es perfecto… Ahora el que compra imanes es nuestro hijo!

Y uds… ¿qué se traen de souvenir?

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6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Excelente!!! Imagino la cara de los que esperaban los imanes jajaja
    Slds

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    1. dinhaviajera dice:

      Te digo, salieron ganando y por lo menos no se les llenan de mugre! Gracias!

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  2. Fabián dice:

    Excelente! Me encantó, che!!!

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  3. Alejandra dice:

    Te digo que no me quedo atrás con las cosas que traigo. De España 2 kg de jamón crudo puestos entre la remera y la panza. Porta leche para heladera traído desde Uruguay. Rollo de cocina de Saint Maarten, es que allá es mas gruesa la hoja.

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    1. dinhaviajera dice:

      Y por qué no trajiste el jamón en la valija? Yo traje hasta quesos de Francia comprados en quesería de barrio. Eso si, embalados para ser traídos vía aérea jajaja
      Respecto al rollo de cocina, una vez volví con un rollo de papel higiénico en la mochila porque era el que llevábamos “por las dudas” cuando salíamos de recorrida…

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